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martes, 22 de abril de 2014

DÍA INTERNACIONAL DEL LIBRO. IN MEMORIAM DE GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ


El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarías con el dedo. Todos los años, por el mes de marzo, una familia de gitanos desarrapados plantaba su carpa cerca de la aldea, y con un grande alboroto de pitos y timbales daban a conocer los nuevos inventos. Primero llevaron el imán. Un gitano corpulento, de barba montaraz y manos de gorrión, que se presentó con el nombre de Melquiades, hizo una truculenta demostración pública de lo que él mismo llamaba la octava maravilla de los sabios alquimistas de Macedonia. Fue de casa en casa arrastrando dos lingotes metálicos, y todo el mundo se espantó al ver que los calderos, las pailas, las tenazas y los anafes se caían de su sitio, y las maderas crujían por la desesperación de los clavos y los tornillos tratando de desenclavarse, y aun los objetos perdidos desde hacía mucho tiempo aparecían por donde más se les había buscado, y se arrastraban en desbandada turbulenta detrás de los fierros mágicos de Melquíades. «Las cosas, tienen vida propia -pregonaba el gitano con áspero acento-, todo es cuestión de despertarles el ánima.» José Arcadio Buendía, cuya desaforada imaginación iba siempre más lejos que el ingenio de la naturaleza, y aún más allá del milagro y la magia, pensó que era posible servirse de aquella invención inútil para desentrañar el oro de la tierra. Melquíades, que era un hombre honrado, le previno: «Para eso no sirve.» Pero José Arcadio Buendía no creía en aquel tiempo en la honradez de los gitanos, así que cambió su mulo y una partida de chivos por los dos lingotes imantados. Úrsula Iguarán, su mujer, que contaba con aquellos animales para ensanchar el desmedrado patrimonio doméstico, no consiguió disuadirlo. «Muy pronto ha de sobrarnos oro para empedrar la casa», replicó su marido. Durante varios meses se empeñó en demostrar el acierto de sus conjeturas. Exploró palmo a palmo la región, inclusive el fondo del río, arrastrando los dos lingotes de hierro y recitando en voz alta el conjuro de Melquíades. Lo único que logró desenterrar fue una armadura del siglo xv con todas sus partes soldadas por un cascote de óxido, cuyo interior tenía la resonancia hueca de un enorme calabazo lleno de piedras. Cuando José Arcadio Buendía y los cuatro hombres de su expedición lograron desarticular la armadura, encontraron dentro un esqueleto calcificado que llevaba colgado en el cuello un relicario de cobre con un rizo de mujer. con un rizo de mujer. En marzo volvieron los gitanos. Esta vez llevaban un catalejo y una lupa del tamaño de un tambor, que exhibieron como el último descubrimiento de los judíos de Amsterdam. Sentaron una gitana en un extremo de la aldea e instalaron el catalejo a la entrada de la carpa. Mediante el pago de cinco reales, la gente se asomaba al catalejo y veía a la gitana al alcance de su mano. «La ciencia ha eliminado las distancias», pregonaba Melquíades. «Dentro de poco, el hombre podrá ver lo que ocurre en cualquier lugar de la tierra, sin moverse de su casa.» Un mediodía ardiente hicieron una asombrosa demostración con la lupa gigantesca: pusieron un montón de hierba seca en mitad de la calle y le prendieron fuego mediante la concentración de los rayos solares. José Arcadio Buendía, que aún no acababa de consolarse por el fracaso de sus imanes, concibió la idea de utilizar aquel invento como un arma de guerra. Melquíades, otra vez, trató de disuadirlo. Pero terminó por aceptar los dos lingotes imantados y tres piezas de dinero colonial a cambio de la lupa. Úrsula lloró de consternación. Aquel dinero formaba parte de un cofre de monedas de oro que su padre había acumulado en toda una vida de privaciones, y que ella había enterrado debajo de la cama en espera de una buena ocasión para invertirías. José Arcadio Buendía no trató siquiera de consolarla, entregado por entero a sus experimentos tácticos con la abnegación de un científico y aun a riesgo de su propia vida. Tratando de demostrar los efectos de la lupa en la tropa enemiga, se expuso él mismo a la concentración de los rayos solares y sufrió quemaduras que se convirtieron en úlceras y tardaron mucho tiempo en sanar. Ante las protestas de su mujer, alarmada por tan peligrosa inventiva, estuvo a punto de incendiar la casa. Pasaba largas horas en su cuarto, haciendo cálculos sobre las posibilidades estratégicas de su arma novedosa, hasta que logró componer un manual de una asombrosa claridad didáctica y un poder de convicción irresistible. Lo envió a las autoridades acompañado de numerosos testimonios sobre sus experiencias y de varios pliegos de dibujos explicativos, al cuidado de un mensajero que atravesó la sierra, y se extravió en pantanos desmesurados, remontó ríos tormentosos y estuvo a punto de perecer bajo el azote de las fieras, la desesperación y la peste, antes de conseguir una ruta de enlace con las mulas del correo. A pesar de que el viaje a la capital era en aquel tiempo poco menos que imposible, José Arcadio Buendia prometía intentarlo tan pronto como se lo ordenara el gobierno, con el fin de hacer demostraciones prácticas de su invento ante los poderes militares, y adiestrarlos personalmente en las complicadas artes de la guerra solar. Durante varios años esperó la respuesta. Por último, cansado de esperar, se lamentó ante Melquíades del fracaso de su iniciativa, y el gitano dio entonces una prueba convincente de honradez: le devolvió los doblones a cambio de la lupa, y le dejó además unos mapas portugueses y varios instrumentos de navegación. De su puño y letra escribió una apretada síntesis de los estudios del monje Hermann, que dejó a su disposición para que pudiera servirse del astrolabio, la brújula y el sextante. José Arcadio Buendía pasó los largos meses de lluvia encerrado en un cuartito que construyó en el fondo de la casa para que nadie perturbara sus experimentos. Habiendo abandonado por completo las obligaciones domésticas, permaneció noches enteras en el patio vigilando el curso de los astros, y estuvo a punto de contraer una insolación por tratar de establecer un método exacto para encontrar el mediodía. Cuando se hizo experto en el uso y manejo de sus instrumentos, tuvo una noción del espacio que le permitió navegar por mares incógnitos, visitar territorios deshabitados y trabar relación con seres espléndidos, sin necesidad de abandonar su gabinete. Fue ésa la época en que adquirió el hábito de hablar a solas, paseándose por la casa sin hacer caso de nadie, mientras Úrsula y los niños se partían el espinazo en la huerta cuidando el plátano y la malanga, la yuca y el ñame, la ahuyama y la berenjena. De pronto, sin ningún anuncio, su actividad febril se interrumpió y fue sustituida por una especie de fascinación. Estuvo varios días como hechizado, repitiéndose a sí mismo en voz baja un sartal de asombrosas conjeturas, sin dar crédito a su propio entendimiento. Por fin, un martes de diciembre, a la hora del almuerzo, soltó de un golpe toda la carga de su tormento. Los niños habían de recordar por el resto de su vida la augusta solemnidad con que su padre se sentó a la cabecera de la mesa, temblando de fiebre, devastado por la prolongada vigilia y por el encono de su imaginación, y les reveló su descubrimiento. La tierra es redonda como una naranja...

miércoles, 26 de marzo de 2014

Platero y Juan Ramón Jiménez

Se cumplen cien años de la primera publicación del libro de Juan Ramón Jiménez. La primera edición se publicó en Madrid en 1914 (Ediciones de la lectura) y en 1917 aparece la edición completa




Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Sólo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro. Lo dejo suelto y se va al prado y acaricia tibiamente, rozándolas apenas, las florecillas rosas, celestes y gualdas... Lo llamo dulcemente: ¿Platero?, y viene a mí con un trotecillo alegre, que parece que se ríe, en no sé qué cascabeleo ideal...




martes, 21 de febrero de 2012

AUSTER EN BARCELONA

El escritor norteamericano ha presentado hoy en el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB) su último libro Diario de invierno (Anagrama).

"Este libro habla del cuerpo humano, concretamente sobre el mío, y cuando atraviesas la memoria de heridas y de enfermedades que has sufrido te das cuenta de que por todos lados has recibido, pero no soy solo yo, es una verdad universal”.




En Diario de invierno, Auster utiliza la técnica narrativa de la segunda persona para presentarnos datos sobre su vida, y una serie de reflexiones sobre el paso del tiempo, la superación del dolor, el amor, la soledad..., y  muestra a los lectores sus pensamientos sobre el destino del ser humano. 

Su escritura sigue seduciéndome.

sábado, 28 de mayo de 2011

Philip Roth. Ganador del Man Booker International


El Man Booker International, premio que se otorga cada dos años en el Reino Unido, se le concede a un escritor de lengua inglesa por la totalidad de su obra. Los ganadores anteriores fueron Ismail Kadaré (2005), Chinua Achebe (2007) y Alice Munro (2009). En esta edición en que el ganador ha sido el escritor norteamericano Philip Roth una de las integrantes del jurado, la editora Carmen Callili, estuvo en desacuerdo y renunció al puesto, esta decisión ha generado una ruidosa polémica.

Roth competía con otros trece destacados escritores, entre ellos el español Juan Goytisolo, el libanés Amin Maalouf, la italiana Dacia Maraini, la estadounidense Anne Tyler o los británicos James Kelman y Philip Pullman.

El autor de Némesis (2011) ha recibido numerosos premios, entre ellos el francés Médicis a la mejor novela extranjera, el británico WH Smith (en dos ocasiones), y los norteamericanos National Book Award for Fiction, National Book Critics Circle Award y Pulitzer, este último por Pastoral Americana.

Entrevista en el Dominical ( El Periódico de Catalunya).

"Mi objetivo literario es escribir un largo libro que me ocupe hasta que me muera. Intentaré acabarlo en mi último día".

"Intento no pensar en la muerte, pero está más cerca de lo que ha estado nunca y se acerca más cada día que pasa".


"Mi agenda es un cementerio. Todos los nombres están tachados".

miércoles, 23 de marzo de 2011

Murakami. Premio Internacional Catalunya 2011



La Generalitat Catalana ha concedido al escritor japonés Haruki Murakami el XXIII Premio Internacional Catalunya, dotado con 80.000 euros y una escultura de Antoni Tàpies. El premio se entregará el próximo 9 de junio.

El jurado valoró además la creación de una obra que dibuja un mundo de oscilaciones permanentes, entre lo real y lo onírico, el humor y la oscuridad, y el hecho de constituir un puente literario entre oriente y occidente capaz de aunar los dos mundos, la ligereza taoísta y las tradiciones culturales extranjeras.

Murakami, nacido en Kioto en 1949, se licenció en 1973 en literatura y dramaturgia en la Universidad de Waseda. Escribió su primer libro de ficción a los 29 años tras ver un partido de béisbol, cuando, según ha explicado, se encontró de repente inspirado para escribir una novela, y la obra Kaze no uta o Kike (Escucha cómo canta el viento), ganó el premio literario Gunzou, destinado a escritores emergentes. En 1986, tras el éxito de su novela Tokio Blues, dejó Japón para vivir en Europa y en América, en donde llegó a ser profesor en la Universidad de Princeton, y de la Tufts University de Massachusetts, en Estados Unidos.

El tema principal de las novelas de Murakami es la pérdida del amor y los intentos, sin éxito, para conseguirlo, aunque también traspasa la frontera de la realidad y la ciencia-ficción, y a veces plasma en sus personajes aspectos autobiográficos como su gusto por los gatos, los platos selectos, y sobre todo, el jazz.

1Q84 la última novela de H. Murakami apareció en España el pasado mes de febrero publicada por Tusquets Editores, es una obra ambiciosa que demuestra que el novelista japonés es uno de los grandes escritores contemporáneos.

"Orwell escribió 1984 mirando al futuro, y yo, con mi novela, quiero hacer lo contrario, mirar al pasado, pero sin dejar de ver el futuro. Es mi obra más ambiciosa" Murakami

viernes, 4 de febrero de 2011

1Q84. Haruki Murakami


Orwell escribió 1984 mirando al futuro, y yo, con mi novela, quiero hacer lo contrario, mirar al pasado, pero sin dejar de ver el futuro. Es mi obra más ambiciosa.

Haruki Murakami


Tusquets
ha publicado la nueva novela de Haruki Murakami, así comienza la extensa obra del novelista japonés.

AOMAME
No se deje engañar por las apariencias


La radio del taxi retransmitía un programa de música clásica por FM. Sonaba la Sinfonietta de Janácek. En medio de un atasco, no podía decirse que fuera lo más apropiado para escuchar. El taxista no parecía prestar demasiada atención a la música. Aquel hombre de mediana edad simplemente observaba con la boca cerrada la interminable fila de coches que se extendía ante él, como un pescador veterano que, erguido en la proa, lee la aciaga línea de convergencia de las corrientes marinas. Aomame, bien recostada en el asiento trasero, escuchaba la música con los ojos entornados. [...]


El Cultural ofreció hace unos días una de las pocas entrevistas concedidas por el escritor a un diario alemán con motivo de la publicación de 1Q84, una historia de ciencia ficción sobre una asesina que descubre un misterioso mundo subterráneo. En Alemania el éxito de la novela ha sido tal que en la primera edición ya se han vendido 40.000 ejemplares

El origen de 1Q84
-Los títulos de algunas de sus novelas, como Tokio blues. Norwegian Wood o After Dark, están inspirados en canciones de los Beatles, de los Beach Boys o en piezas de jazz. Al principio de 1Q84, en la radio del taxi suena la Sinfonietta de Janacek; también podemos escuchar El clave bien templado de Bach, obras de Haydn y otras piezas barrocas. ¿Su gusto musical se decanta ahora por los clásicos?
-No, siempre he escuchado todo tipo de musica: jazz, clásica, rock, siempre que sea bueno.

-¿Cómo comenzó a escribir?
-Hacía sol y estaba viendo un partido de béisbol una tarde de abril. De repente, fue como si me hubiera caído un rayo y supe con toda claridad que sería escritor.

-¿Hubo algún factor desencadenante, alguna experiencia que inspirase 1Q84?
-La idea llegó de forma muy sencilla: iba en coche por Tokio, el tráfico era intenso y me quedé atascado en una autovía en medio de la ciudad. Miré por la ventana y pensé en cómo me sentiría si bajase del coche, lo dejase allí y descendiese al subsuelo. Ésa fue la idea desencadenante, de la que partió el personaje de Aomame. Así empezó. No sabía lo que ocurriría más adelante. Pero sí que detrás se escondía una gran historia.

-Aomame desciende por una escalera de emergencia de una autovía y llega a otro mundo. ¿Le ha sucedido a usted?
-No, yo tengo una vida muy normal. No tengo experiencias sobrenaturales. Pero cuando estoy escribiendo una historia, entonces creo en todo lo que mi historia puede ofrecerme: desde lo más cotidiano a lo más increíble. Si la historia lo necesita, continúo por ese camino. Pero no creo en fantasmas, extraterrestres ni cosas por el estilo; soy bastante realista y razonable.

jueves, 25 de noviembre de 2010

Ana María Matute. Premio Cervantes



Ser mujer y escritora es un mérito

Hoy para Ana María Matute la vida es mágica, por la alegría inmensa al recibir un premio tan deseado como el Cervantes.

Merecedora de este reconocimiento por su inmenso amor a las palabras durante casi 85 años. Escribir ha sido su forma de ser y de estar durante su larga vida.

Académica de la Lengua, ocupa desde 1998 el asiento K, que dejó vacante Carmen Conde. Ana María Matute, se convirtió en la segunda mujer, en tres siglos, admitida en esta institución. El 18 de enero de 1998 leyó su discurso, en el recuerdo a su predecesora se adentró en los fantásticos caminos que abrían para ella los bosques y esas otras realidades contenidas en la vida.


“Escribir es para mí recuperar una y otra vez aquel día en que creí que podría oírse crecer la hierba, cuando la noche llegó a ser más brillante que el sol. La noche, el mundo nocturno -que es el mundo más vivo-, es un mundo real y absolutamente cierto, es un mundo mágico que forma parte de la vida cotidiana, en el que las criaturas de la oscuridad existen con tanta o más intensidad que las que habitan bajo el sol más impío y aparentemente verdadero. Para mí, escribir no es una profesión, ni una vocación siquiera, sino una forma de ser y de estar, un largo camino de iniciación que no termina nunca, como un complicado trabajo de alquimia o la íntima y secreta cacería de mí misma y de cuanto me rodea”.

“Escribir es un descubrimiento diario a través de la palabra, y la palabra es lo más bello que se ha creado, es lo más importante de todo lo que tenemos los seres humanos. La palabra es lo que nos salva (…) La palabra hermano, la palabra miedo, la palabra amor, son palabras muy simples, pero llevan el mundo dentro de sí. No siempre es fácil, ni sencillo, descubrirlo. Hay que intentar alcanzar el oculto resplandor de esas palabras, de todas las palabras, o de una sola que todavía nadie oyó nunca pronunciar. Toda mi vida ha sido una constante búsqueda de esa palabra capaz de iluminar con su luz el país de las maravillas que tanto nuestro mundo como, sobre todo, nuestro lenguaje albergan, y que no siempre nosotros sabemos indagar”.


Enhorabuena a esta mujer amante de las palabras y de su profesión de escritora.

lunes, 20 de septiembre de 2010

You can dress me up, but you can’t take me out . Micah P.Hinson



El cantautor norteamericano Micah P.Hinson publicará muy pronto en España su primera novela. Su estreno como escritor se debe al empeño de la editorial Alpha Decay por esta obra que escribió hace nueve años.

You can dress me up, but you can’t take me out es una nouvelette, una novela breve llena de lirismo y tristeza. Muestra las vidas de dos jóvenes solitarios, enfermos, malditos y enamorados. Micah los acompaña en un viaje suicida y sentimental cargado de preguntas. Los protagonistas de esta novela sólo encuentran una respuesta en el amor, entendido como un patético intento de superviviencia, y en la creación literaria, esfuerzo último de trascendencia.

Hinson afirma que siempre ha querido ser escritor, la escritura es lo más importante. La música, en mi corazón es secundaria.

Sólo conozco su faceta de músico pero sus directos te llenan de emoción.

Micah P. Hinson and the Pioneer Saboteurs es su último trabajo discogáfico. Un trabajo inspirado por un poema de Walt Whitman, Pioneers! Oh Pioneers. Un poema que desde su apego a los norteamericanos atrevidos y trabajadores, ha inspirado las nuevas canciones de Hinson.




La Vanguardia


Cubrí con flores
Aquella caligrafía
De trazos rectos.

Unas gotas de luna
Cayeron en mi mano,
Los vientos húmedos
Acercaron el perfil del silencio
Hasta mi rostro.
El espacio vacío
Se llenó con los sueños,
La ausencia
Vagó en la quietud
Del amanecer,
Y encontré indicios
En la voz del aire.

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