domingo, 12 de febrero de 2012

Bajo cielos infinitos. Isi Ruiz Gallego- Largo



VAGÓ MI ALMA

En un jardín de rosas
y amarantos
dejé vagar sin custodiar 
el alma mía.
Voló con decisión a otros confines, 
sin recordar
que por entero me pertenecía.
voló sobre los fuegos 
de fugaces primaveras
aquellas que almibaraban 
el aire de la noche.
Y no encontró otros edenes
más grandiosos
ni dicha vislumbró en ninguna parte.
Cansada,extenuada, sollozaba el alma
buscando su morada reposada.
La encontró, la estaba yo esperando,
sin cansancio ni desgana.
Sigan las estrellas brillando en los cielos
Y mi alma, siempre mía;
y yo, solo de mi alma.


Bajo cielos infinitos. Isi Ruiz Gallego-Largo


Profundidad y dulzura en estos versos que nos llegan pausados y apacibles, y que expresan de una forma sencilla y bella, sentimientos e inquietudes.

The Afters

martes, 17 de enero de 2012

ESCUELA PÚBLICA

lunes, 16 de enero de 2012

ÁNGEL GONZÁLEZ. CIUDAD


CIUDAD

Brillan las cosas. Los tejados crecen
sobre las copas de los árboles.
A punto de romperse, tensas,
las elásticas calles.
Ahí estás tú: debajo de ese cruce
de metálicos cables,
en el que cuaja el sol como en un nimbo
complementario de tu imagen.
Rápidas golondrinas amenazan
fachadas impasibles. Los cristales
transmiten luminosos y secretos
mensajes.
Todo son breves gestos, invisibles
para los ojos habituales.
Y de pronto, no estás. Adiós, amor, adiós.
Ya te marchaste.
Nada queda de ti. La ciudad gira:
molino en que todo se deshace.

ÁNGEL GONZÁLEZ 

domingo, 8 de enero de 2012

Consejos para el 2012

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Patti Smith. Because the Night




Take me now baby here as I am
Pull me close, try and understand
Desire is hunger is the fire I breathe
Love is a banquet on which we feed

Come on now try and understand
The way I feel when I'm in your hands
Take my hand come undercover
They can't hurt you now,
Can't hurt you now, can't hurt you now

[Chorus]
Because the night belongs to lovers
Because the night belongs to lust
Because the night belongs to lovers
Because the night belongs to us

Have I doubt when I'm alone
Love is a ring, the telephone
Love is an angel disguised as lust
Here in our bed until the morning comes
Come on now try and understand
The way I feel under your command
Take my hand as the sun descends
They can't touch you now,
Can't touch you now, can't touch you now

[Chorus]

With love we sleep
With doubt the vicious circle
Turn and burns
Without you I cannot live
Forgive, the yearning burning
I believe it's time, too real to feel
So touch me now, touch me now, touch me now

[Chorus]

Because tonight there are two lovers
If we believe in the night we trust
Because tonight there are two lovers...


Una de las canciones que consiguen emocionarme.

jueves, 24 de noviembre de 2011

Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer

sábado, 19 de noviembre de 2011

Historia de una anatomía. Premio Nacional de Poesía 2011


Felicidades a Francisca Aguirre, poeta alicantina,  por  este galardón que concede  el Ministerio de Cultura para distinguir la mejor obra de poesía publicada en España a lo largo de 2010, tanto en castellano como en gallego, euskera y catalán.

Historia de una anatomía es un homenaje a su padre, Lorenzo Aguirre, pintor que compartió celda con Miguel Hernández, fusilado en 1942. 

"Es un libro en torno al cuerpo, en el que, como un notario, doy cuenta de la historia de mis huesos y la historia de mi vida, de lo que la reviste".
"Está hecho con cierto sentido del humor, un pelín negro, y al tiempo algo melancólico". 
"Quien escribe es consciente del desastre del cuerpo y de los estragos del tiempo". 



Hace tiempo

Recuerdo que una vez, cuando era niña,
me pareció que el mundo era un desierto.
Los pájaros nos habían abandonado para siempre:
las estrellas no tenían sentido,
y el mar no estaba ya en su sitio,
como si todo hubiera sido un sueño equivocado.
Sé que una vez, cuando era niña,
el mundo fue una tumba, un enorme agujero,
un socavón que se tragó a la vida,
un embudo por el que huyó el futuro.
Es cierto que una vez, allá, en la infancia,
oí el silencio como un grito de arena.
Se callaron las almas, los ríos y mis sienes,
se me calló la sangre, como si de improviso,
sin entender por qué, me hubiesen apagado.
Y el mundo ya no estaba, solo quedaba yo:
un asombro tan triste como la triste muerte,
una extrañeza rara, húmeda, pegajosa.
Y un odio lacerante, una rabia homicida
que, paciente, ascendía hasta el pecho,
llegaba hasta los dientes haciéndolos crujir.
Es verdad, fue hace tiempo, cuando todo empezaba,
cuando el mundo tenía la dimensión de un hombre,
y yo estaba segura de que un día mi padre volvería
y mientras él cantaba ante su caballete
se quedarían quietos los barcos en el puerto
y la luna saldría con su cara de nata.
Pero no volvió nunca.
Sólo quedan sus cuadros,
sus paisajes, sus barcas,
la luz mediterránea que había en sus pinceles
y una niña que espera en un muelle lejano
y una mujer que sabe que los muertos no mueren.

Desde fuera

Quién sería el extraño que quisiera
conocer un paisaje como este?
Desde fuera, la isla es infinita:
una vida resultaría escasa
para cubrir su territorio.
Desde fuera.
Pero Ítaca está dentro, o no se alcanza.
¿Y quién querría descender al fondo
de un silencio más vasto que el océano?
Silencio son sus habitantes,
silencio y ojos hacia el mar.
Desde fuera
las aguas son caminos
¿desde la playa son solo frontera?.
¿Y quién sería el torpe navegante
que entraría en un puerto sin faro?
Desde fuera, los dioses nos contemplan.
Desde aquí, no hay un pecho
capaz de cobijarlos:
los dioses son palabras; con el silencio, mueren.
¿Alguna vez la isla fue distinta?

Francisca Aguirre

Pat Metheny






Pat Metheny (Estados Unidos, 1954). Galardonado con 18 premios Grammy. Es un verdadero pionero en el ámbito de la música electrónica, y fue uno de los primeros músicos de jazz en usar el sintetizador como un instrumento musical. Metheny ha tocado con grandes figuras del jazz como Sonny Rollins, Ornette Coleman, o Jack DeJohnette.

domingo, 23 de octubre de 2011

Día de las bibliotecas

Desde hace seis años celebramos en España el 24 de octubre el Día de las Bibliotecas, esos espacios cargados de vida, repletos de palabras vivas y  fantasías literarias.


Necesitamos soñar, sentir, pensar, desear. ¿Dónde se aprende eso? Nada nos enseñará más a leer que sentir, ni a sentir que leer. La lectura es una verdadera escuela de sentimientos y de razones. Cuanto más nos acercamos a la lectura, más libres somos”.
Ángel Gabilondo


"La Biblioteca Nacional de España es determinante en la historia de nuestro país y nuestra lengua. Es la casa de los libros, la palabra y el corazón de todos nosotros. En ella se guarda una cantidad enorme de vida vivida”.
Ángel Gabilondo

sábado, 15 de octubre de 2011

La indignación del 15 de octubre


Manifiesto del 15 de octubre

Hoy, personas de todo el mundo tomamos las calles y plazas. Desde América hasta Asia, desde África hasta Europa, los pueblos nos estamos levantando para reclamar nuestros derechos y pedir una auténtica soberanía. Ahora llegó el momento de unir nuestras fuerzas en un alzamiento pacífico a escala global, sin colores políticos, sin símbolos, sin banderas, un alzamiento conjunto de todos los pueblos.
Los poderes establecidos actúan en beneficio de unos pocos, desoyendo la voluntad de la gran mayoría, sin importarles los costes humanos y ecológicos que tengamos que pagar. Hay que poner fin a esta intolerable situación y unidas y unidos en una sola voz, hacer saber a los políticos y a las élites financieras a las que sirven, que ahora somos nosotros, las gentes, quienes van a decidir nuestro futuro.
En unidad seremos capaces de alcanzar la soberanía que los intereses de los capitales nos intentan arrebatar, juntos conseguiremos la soberanía global que como seres humanos nos pertenece de forma natural.
Exigimos, por tanto, a todos los poderes políticos, militares y jurídicos que se pongan al servicio del pueblo, demostrando un ejercicio de verdadera democracia, para habilitar los mecanismos, cambios y reformas necesarias para garantizarnos una soberanía global que contemple los siguientes puntos:
Soberanía alimentaria para todos los pueblos y personas del planeta, garantizando el derecho de los pueblos y de las comunidades a definir sus políticas agrícolas, pesqueras, alimentarias y de tierra que sean ecológica, social, económica y culturalmente apropiadas a sus circunstancias únicas.
Esto incluye el verdadero derecho a la alimentación y a la producción de alimentos, que todos los pueblos tengan acceso a una alimentación sana, nutritiva y culturalmente apropiada, a una capacidad para mantenerse a si mismos y a sus sociedades garantizando el libre acceso al agua, la tierra, las semillas naturales y la biodiversidad.
Soberanía social que defienda al individuo en igualdad con el resto de su comunidad, así como con las demás comunidades del plantea, garantizando sus derechos y deberes, el cumplimiento de la declaración universal de los derechos humanos, el derecho a vivir en paz y en libertad, dignidad e igualdad dentro y fuera de su territorio, independientemente de su sexo, raza, condición social o económica, ideología, religión, orientación sexual o cualquier otro tipo de pensamiento o diferencia con el resto de los individuos de su comunidad, dentro de un marco de respeto mutuo por los derechos y deberes de todos y todas.
Soberanía cultural que respete y proteja las identidades de los pueblos originarios y las minorías dentro de un mundo global y multicultural. Que garantice el libre acceso al conocimiento y a la información de forma transparente y eficaz, el libre acceso a los medios de comunicación y a las nuevas tecnologías, la libertad de pensamiento y de expresión, la libertad de creencias y prácticas religiosas, separando completamente a estas de un estado y unos poderes públicos que han de ser verdaderamente laicos. La libertad de ideología y la libertad cultural. Soberanía cultural que garantice el acceso a una ecuación libre, de calidad y gratuita a todos los niveles de formación para todas las personas del planeta.
Soberanía política que garantice una democracia real, directa y participativa, la libertad y el derecho a participación de la ciudadanía en la toma de decisiones políticas que afectan a su presente y futuro a través de sistemas seguros de voto electrónico y referéndum. La transparencia absoluta de la administración y los poderes públicos y el libre acceso a toda la documentación generada por estos.
Que proteja la soberanía política de las comunidades y pueblos con identidad propia, así como su reconocimiento dentro de las estructuras y jerarquías políticas estatales e internacionales como pueblo soberano dentro de su marco territorial.
Soberanía económica, energética y mercantil, garantizando unos servicios bancarios y financieros que protejan los créditos hipotecarios. Un estricto control de las finanzas y las transacciones internacionales, persiguiendo y luchando activamente contra la especulación. Un correcto reparto de las riquezas y un equilibrio solidario de los impuestos. La eliminación de los paraísos fiscales y de los privilegios de los grandes capitales. El control de los mercados y de los movimientos de mercancías, protegiendo el comercio local y de proximidad, garantizando un comercio justo basado en valores éticos y medioambientalmente sostenibles. Medidas y leyes que garanticen la soberanía energética de los pueblos, aprovechando los recursos de los que disponga su territorio en beneficio de todo su pueblo soberano. Una soberanía que garantice al individuo la libertad de autoproducción de energía para el autoconsumo a través de los medios a su alcance, respetando los valores de la sostenibilidad y minimización del impacto ambiental.
Por tanto, nos unimos en una sola voz en todo el mundo, exigimos una soberanía global para todos los pueblos y comunidades del planeta en favor del bien y los intereses comunes, la igualdad, la equidad y una verdadera sostenibilidad que garantice la vida digna a las futuras generaciones.
Exigimos el inmediato abandono del sistema neoliberalista que nos está llevando a la mercantilización del ser humano, y por tanto, hacia una autodestrucción global. Exigimos la adopción de un sistema político, social y económico que defienda esta soberanía global y garantice nuestro presente y nuestro futuro primando los intereses comunes, el pleno empleo, los servicios sociales, la educación y la sanidad por encima de cualquier tipo de interés privado o privativo de cualquier persona o entidad, pública o privada.
Siguiendo la senda del camino de cooperación y hermandad que hoy nos trajo hasta aquí, seguiremos trabajando y luchando de forma pacífica por nuestros derechos naturales hasta que nuestras exigencias sean escuchadas y atendidas, hasta conseguir el cambio necesario.

¡No somos mercancía en manos de políticos y banqueros que no nos representan!


domingo, 25 de septiembre de 2011

OTOÑO



En llamas, en otoños incendiados,
arde a veces mi corazón,
puro y solo. El viento lo despierta,
toca su centro y lo suspende
en luz que sonríe para nadie:
¡cuánta belleza suelta!
Busco unas manos,
una presencia, un cuerpo,
lo que rompe los muros
y hace nacer las formas embriagadas,
un roce, un son, un giro, un ala apenas;
busco dentro mí,
huesos, violines intocados,
vértebras delicadas y sombrías,
labios que sueñan labios,
manos que sueñan pájaros…
Y algo que no se sabe y dice «nunca»
cae del cielo,
de ti, mi Dios y mi adversario.

Octavio Paz

sábado, 24 de septiembre de 2011

Proyección. Olga Andrés


Proyección  es una canción llena de sensibilidad de Olga Andrés que ha llegado hasta mí en esta mañana otoñal estremeciendo el aire.

La cantautora la presenta como una canción llena de nostalgia grabada en la intimidad de mi casa. Espero que os llegue a algún lugar interno e inexplicable, de esos que tiene el ser humano.

Latest tracks by olgaandres

sábado, 27 de agosto de 2011

PJ Harvey. The Glorious Land




The Glorious Land 


¿Cómo es nuestro glorioso país surcado?
No con arados de hierro
Nuestra tierra es surcada por tanques y pies
Pies marchantes

Oh, América
Oh, Inglaterra
¿Cómo es nuestro glorioso país sembrado?
No con trigo y maíz
¿Cómo es nuestro país otorgado?
No con trigo y maíz

Oh, América
Oh, Inglaterra

¿Cuál es el glorioso fruto de nuestra tierra?
Su fruto son niños deformes
¿Cuál es el glorioso fruto de nuestra tierra?
Su fruto son niños huérfanos.

miércoles, 24 de agosto de 2011

JORGE LUIS BORGES

Jorge Francisco Isidoro Luis Borges (Buenos Aires, 24 de agosto de 1899 – Ginebra, 14 de junio de 1986)


"Uno llega a ser grande por lo que lee y no por lo que escribe"






Emma Zunz


El catorce de enero de 1922, Emma Zunz, al volver de la fábrica de tejidos Tarbuch y
Loewenthal, halló en el fondo del zaguán una carta, fechada en el Brasil, por la que
supo que su padre había muerto. La engañaron, a primera vista, el sello y el sobre;
luego, la inquietó la letra desconocida. Nueve o diez líneas borroneadas querían colmar
la hoja; Emma leyó que el señor Maier había ingerido por error una fuerte dosis de
veronal y había fallecido el tres del corriente en el hospital de Bagé. Un compañero de
pensión de su padre firmaba la noticia, un tal Fein o Fain, de Rio Grande, que no podía
saber que se dirigía a la hija del muerto. Emma dejó caer el papel. Su primera impresión fue de malestar en el vientre y en las
rodillas; luego de ciega culpa, de irrealidad, de frío, de temor; luego, quiso ya estar en el
día siguiente. Acto continuo comprendió que esa voluntad era inútil porque la muerte de
su padre era lo único que había sucedido en el mundo, y seguiría sucediendo sin fin.
Recogió el papel y se fue a su cuarto. Furtivamente lo guardó en un cajón, como si de
algún modo ya conociera los hechos ulteriores. Ya había empezado a vislumbrarlos, tal
vez; ya era la que sería.
En la creciente oscuridad, Emma lloró hasta el fin de aquel día el suicidio de Manuel
Maier, que en los antiguos días felices fue Emanuel Zunz. Recordó veraneos en una
chacra, cerca de Gualeguay, recordó (trató de recordar) a su madre, recordó la casita de
Lanús que les remataron, recordó los amarillos losanges de una ventana, recordó el auto
de prisión, el oprobio, recordó los anónimos con el suelto sobre "el desfalco del cajero",
recordó (pero eso jamás lo olvidaba) que su padre, la última noche, le había jurado que
el ladrón era Loewenthal. Loewenthal, Aarón Loewenthal, antes gerente de la fábrica y
ahora uno de los dueños. Emma, desde 1916, guardaba el secreto. A nadie se lo había
revelado, ni siquiera a su mejor amiga, Elsa Urstein. Quizá rehuía la profana
incredulidad; quizá creía que el secreto era un vínculo entre ella y el ausente.
Loewenthal no sabía que ella sabía; Emma Zunz derivaba de ese hecho ínfimo un
sentimiento de poder.
No durmió aquella noche, y cuando la primera luz definió el rectángulo de la ventana,
ya estaba perfecto su plan. Procuró que ese día, que le pareció interminable, fuera como
los otros. Había en la fábrica rumores de huelga; Emma se declaró, como siempre,
contra toda violencia. A las seis, concluido el trabajo, fue con Elsa a un club de mujeres,
que tiene gimnasio y pileta. Se inscribieron; tuvo que repetir y deletrear su nombre y su
apellido, tuvo que festejar las bromas vulgares que comentan la revisación. Con Elsa y
con la menor de las Kronfuss discutió a qué cinematógrafo irían el domingo a la tarde.
Luego, se habló de novios y nadie esperó que Emma hablara. En abril cumpliría
diecinueve años, pero los hombres le inspiraban, aún, un temor casi patológico... De
vuelta, preparó una sopa de tapioca y unas legumbres, comió temprano, se acostó y se
obligó a dormir. Así, laborioso y trivial, pasó el viernes quince, la víspera.
El sábado, la impaciencia la despertó. La impaciencia, no la inquietud, y el singular
alivio de estar en aquel día, por fin. Ya no tenía que tramar y que imaginar; dentro de
algunas horas alcanzaría la simplicidad de los hechos. Leyó en La Prensa que el
Nordstjärnan, de Malmö, zarparía esa noche del dique 3; llamó por teléfono a
Loewenthal, insinuó que deseaba comunicar, sin que lo supieran las otras, algo sobre la
huelga y prometió pasar por el escritorio, al oscurecer. Le temblaba la voz; el temblor
convenía a una delatora. Ningún otro hecho memorable ocurrió esa mañana. Emma
trabajó hasta las doce y fijó con Elsa y con Perla Kronfuss los pormenores del paseo del
domingo. Se acostó después de almorzar y recapituló, cerrados los ojos, el plan que
había tramado. Pensó que la etapa final sería menos horrible que la primera y que le
depararía, sin duda, el sabor de la victoria y de la justicia. De pronto, alarmada, se
levantó y corrió al cajón de la cómoda. Lo abrió; debajo del retrato de Milton Sills,
donde la había dejado la antenoche, estaba la carta de Fain. Nadie podía haberla visto; la
empezó a leer y la rompió.
Referir con alguna realidad los hechos de esa tarde sería difícil y quizá improcedente.
Un atributo de lo infernal es la irrealidad, un atributo que parece mitigar sus terrores y que los agrava tal vez. ¿Cómo hacer verosímil una acción en la que casi no creyó quien
la ejecutaba, cómo recuperar ese breve caos que hoy la memoria de Emma Zunz repudia
y confunde? Emma vivía por Almagro, en la calle Liniers; nos consta que esa tarde fue
al puerto. Acaso en el infame Paseo de Julio se vio multiplicada en espejos, publicada
por luces y desnudada por los ojos hambrientos, pero más razonable es conjeturar que al
principio erró, inadvertida, por la indiferente recova... Entró en dos o tres bares, vio la
rutina o los manejos de otras mujeres. Dio al fin con hombres del Nordstjärnan. De uno,
muy joven, temió que le inspirara alguna ternura y optó por otro, quizá más bajo que
ella y grosero, para que la pureza del horror no fuera mitigada. El hombre la condujo a
una puerta y después a un turbio zaguán y después a una escalera tortuosa y después a
un vestíbulo (en el que había una vidriera con losanges idénticos a los de la casa en
Lanús) y después a un pasillo y después a una puerta que se cerró. Los hechos graves
están fuera del tiempo, ya porque en ellos el pasado inmediato queda como tronchado
del porvenir, ya porque no parecen consecutivas las partes que los forman.
¿En aquel tiempo fuera del tiempo, en aquel desorden perplejo de sensaciones
inconexas y atroces, pensó Emma Zunz una sola vez en el muerto que motivaba el
sacrificio? Yo tengo para mí que pensó una vez y que en ese momento peligró su
desesperado propósito. Pensó (no pudo no pensar) que su padre le había hecho a su
madre la cosa horrible que a ella ahora le hacían. Lo pensó con débil asombro y se
refugió, en seguida, en el vértigo. El hombre, sueco o finlandés, no hablaba español; fue
una herramienta para Emma como ésta lo fue para él, pero ella sirvió para el goce y él
para la justicia.
Cuando se quedó sola, Emma no abrió en seguida los ojos. En la mesa de luz estaba el
dinero que había dejado el hombre: Emma se incorporó y lo rompió como antes había
roto la carta. Romper dinero es una impiedad, como tirar el pan; Emma se arrepintió,
apenas lo hizo. Un acto de soberbia y en aquel día... El temor se perdió en la tristeza de
su cuerpo, en el asco. El asco y la tristeza la encadenaban, pero Emma lentamente se
levantó y procedió a vestirse. En el cuarto no quedaban colores vivos; el último
crepúsculo se agravaba. Emma pudo salir sin que la advirtieran; en la esquina subió a un
Lacroze, que iba al oeste. Eligió, conforme a su plan, el asiento más delantero, para que
no le vieran la cara. Quizá le confortó verificar, en el insípido trajín de las calles, que lo
acaecido no había contaminado las cosas. Viajó por barrios decrecientes y opacos,
viéndolos y olvidándolos en el acto, y se apeó en una de las bocacalles de Warnes.
Paradójicamente su fatiga venía a ser una fuerza, pues la obligaba a concentrarse en los
pormenores de la aventura y le ocultaba el fondo y el fin.
Aarón Loewenthal era, para todos, un hombre serio; para sus pocos íntimos, un avaro.
Vivía en los altos de la fábrica, solo. Establecido en el desmantelado arrabal, temía a los
ladrones; en el patio de la fábrica había un gran perro y en el cajón de su escritorio,
nadie lo ignoraba, un revólver. Había llorado con decoro, el año anterior, la inesperada
muerte de su mujer —¡una Gauss, que le trajo una buena dote!—, pero el dinero era su
verdadera pasión. Con íntimo bochorno se sabía menos apto para ganarlo que para
conservarlo. Era muy religioso; creía tener con el Señor un pacto secreto, que lo eximía
de obrar bien, a trueque de oraciones y devociones. Calvo, corpulento, enlutado, de
quevedos ahumados y barba rubia, esperaba de pie, junto a la ventana, el informe
confidencial de la obrera Zunz. La vio empujar la verja (que él había entornado a propósito) y cruzar el patio sombrío.
La vio hacer un pequeño rodeo cuando el perro atado ladró. Los labios de Emma se
atareaban como los de quien reza en voz baja; cansados, repetían la sentencia que el
señor Loewenthal oiría antes de morir.
Las cosas no ocurrieron como había previsto Emma Zunz. Desde la madrugada anterior,
ella se había soñado muchas veces, dirigiendo el firme revólver, forzando al miserable a
confesar la miserable culpa y exponiendo la intrépida estratagema que permitiría a la
justicia de Dios triunfar de la justicia humana. (No por temor, sino por ser un
instrumento de la justicia, ella no quería ser castigada.) Luego, un solo balazo en mitad
del pecho rubricaría la suerte de Loewenthal. Pero las cosas no ocurrieron así.
Ante Aarón Loewenthal, más que la urgencia de vengar a su padre, Emma sintió la de
castigar el ultraje padecido por ello. No podía no matarlo, después de esa minuciosa
deshonra. Tampoco tenía tiempo que perder en teatralerías. Sentada, tímida, pidió
excusas a Loewenthal, invocó (a fuer de delatora) las obligaciones de la lealtad,
pronunció algunos nombres, dio a entender otros y se cortó como si la venciera el
temor. Logró que Loewenthal saliera a buscar una copa de agua. Cuando éste, incrédulo
de tales aspavientos, pero indulgente, volvió del comedor, Emma ya había sacado del
cajón el pesado revólver. Apretó el gatillo dos veces. El considerable cuerpo se
desplomó como si los estampidos y el humo lo hubieran roto, el vaso de agua se
rompió, la cara la miró con asombro y cólera, la boca de la cara la injurió en español y
en ídisch. Las malas palabras no cejaban; Emma tuvo que hacer fuego otra vez. En el
patio, el perro encadenado rompió a ladrar, y una efusión de brusca sangre manó de los
labios obscenos y manchó la barba y la ropa. Emma inició la acusación que tenía
preparada ("He vengado a mi padre y no me podrán castigar..."), pero no la acabó,
porque el señor Loewenthal ya había muerto. No supo nunca ni alcanzó a comprender.
Los ladridos tirantes le recordaron que no podía, aún, descansar. Desordenó el diván,
desabrochó el saco del cadáver, le quitó los quevedos salpicados y los dejó sobre el
fichero. Luego tomó el teléfono y repitió lo que tantas veces repetiría, con esas y con
otras palabras: Ha ocurrido una cosa que es increíble... El señor Loewenthal me hizo
venir con el pretexto de la huelga... Abusó de mí, lo maté...
La historia era increíble, en efecto, pero se impuso a todos, porque sustancialmente era
cierta. Verdadero era el tono de Emma Zunz, verdadero el pudor, verdadero el odio.
Verdadero también era el ultraje que había padecido; sólo eran falsas las circunstancias,
la hora y uno o dos nombres propios.

El Aleph (1949)


Cubrí con flores
Aquella caligrafía
De trazos rectos.

Unas gotas de luna
Cayeron en mi mano,
Los vientos húmedos
Acercaron el perfil del silencio
Hasta mi rostro.
El espacio vacío
Se llenó con los sueños,
La ausencia
Vagó en la quietud
Del amanecer,
Y encontré indicios
En la voz del aire.

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