domingo, 9 de mayo de 2010

Los Rivero. Jorge Luis Borges


Los Rivero es el título de un texto inédito de Jorge Luis Borges que publicará Del Centro Editores, en colaboración con la Fundación Internacional Jorge Luis Borges.

La edición se realiza en conmemoración de la Revolución de Mayo. Presentarán el escrito el 18 de mayo Julio Ortega, catedrático de la Brown University de los Estados Unidos y especialista en Literatura Latinoamericana, quien rescató el manuscrito que guardaba la Universidad de Austin, Claudio Pérez Míguez y Zulema González Guerrero de la Fundación Internacional Jorge Luis Borges.

El tema de este texto inédito es la familia Rivero, que rinde culto "al espectro del coronel Clemente Rivero, muerto en el destierro en Montevideo". Los grafólogos que estudiaron el texto lo consideraron dos o tres años posterior a El Aleph.



Manuscrito hallado en Austin, Texas


Hacia 1905, la cancel de hierro forjado había cedido su lugar a una puerta de madera y cristales y bajo el llamador de bronce había un timbre eléctrico, ahora, pero en general la casa de los Rivero -con el zaguán oscuro, con los patios de baldosa colorada, con el aljibe inútil y con una higuera en el fondo- correspondía con suficiente rigor al arquetipo de casa vieja del barrio Sur, y el espectro del coronel Clemente Rivero (que murió, desterrado, en Montevideo, dos meses antes del pronunciamiento de Urquiza) lo habría identificado sin mayor dificultad. Es sabido que la historia argentina abunda en glorias familiares y casi secretas, en próceres que llegan a ser el nombre de una calle; tal vez no huelgue recordar al lector que el coronel Rivero fue el héroe de la primera carga de Aturia, título que en vano le niegan todos los historiadores venezolanos, víctimas de la envidia y del localismo, y que defienden con razones irrefutables los argentinos amantes de la verdad. En el desorden de las guerras de la independencia de América, el coronel Rivero tuvo un claro momento de gloria, cuando "lanceó a los godos" y decidió la suerte de una provincia; sus bisnietos guardaban con piedad y con justificadísimo orgullo el hierro de la lanza que blandió entonces.
Para ayudar la imaginación del lector de esta crónica hemos invocado el barrio Sur; la verdad es que la casa de los Rivero estaba en la calle Sarmiento, a una distancia no infinita de la plaza del Once. Los muebles de la sala eran los mejores; sobre la chimenea nunca encendida, un turbio espejo con molduras duplicaba las piezas de caoba, también bruñidas; el hermoso juego hamburgués era de los que ahora sirven para definición de lo criollo. En la sala estaba asimismo el retrato ovalado del coronel, obra de un pincel catalán; el mayor de los bisnietos, Fermín, que había heredado el terco mentón y la nariz chata del prócer, solía demorarse bajo la imagen para que las visitas, nada frecuentes, advirtieran el parecido.


Esta edición de lujo tendrá una tirada de cien ejemplares numerados y firmados por el editor realizados en papel grabado, incluido en carpeta de cubierta de papel estampado a mano, aporta también ilustraciones de Carlos Alonso. Acompaña la edición una reproducción facsimilar del manuscrito de Jorge Luis Borges.


Según el profesor Ortega : "Borges llama crónica a este relato inconcluso, que no llega a ser un cuento y que bien pudo haber sido la única novela del autor. Tiene de la crónica el estilo enumerativo, incluso cierta distancia ante los hechos narrados; y discurre con el tiempo sumario del cuento, que baraja tránsitos y decepciones; pero de su drama familiar emerge la historia novelada de las fundaciones republicanas, o la novela de la historia de los desheredados de la patria que sus padres liberaron. El hecho es que crónica, cuento y novela se ceden la palabra, convocando sus distintos registros, memorias y proyecciones, como si los hechos no pudieran ser narrados en un solo género y en torno a un solo sujeto".

E l País
ABC

1 comentarios :

vecino 21 de mayo de 2010, 9:42  

me hemociona el ver k un hombre siga haciendo feliz a personas con sus poemas


Cubrí con flores
Aquella caligrafía
De trazos rectos.

Unas gotas de luna
Cayeron en mi mano,
Los vientos húmedos
Acercaron el perfil del silencio
Hasta mi rostro.
El espacio vacío
Se llenó con los sueños,
La ausencia
Vagó en la quietud
Del amanecer,
Y encontré indicios
En la voz del aire.

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