domingo, 1 de marzo de 2009

Jorge Guillén


El mundo poético de Jorge Guillén siempre me ha deslumbrado por la claridad que irradian sus palabras y la nitidez de cada verso.

Esta poesía de desnudez total, como el paisaje sin accidentes de la meseta castellana que él contemplaba, poesía pura e intelectual de la que ha abstraído lo anecdótico, circunstancial es la que estremece y se cuela por las rendijas de la vida, porque arranca como él dice de lo esencial.


Ahora que se han cumplido los veinticinco años de su muerte quiero recordarlo a través de sus palabras.

DUERMES...

Duermes. Mi mano toca sueño. Duermes

Gozo de tu inocencia confiada,

de tu implícita forma en esa noche

que hace tan suya con amor la mano.


Te siento dormir sin verte,

serenísima, sagrada,

nunca imagen de la muerte,

y oponiéndote a la nada

triunfar como piedra inerte.


La delicada masa de tu sueño

se espesa junto a mí, sin paz nocturna,

que así convive con la invulnerable,

cuyo retorno al despertar es siempre

la súbita inmersión en nuestra dicha.


Sumido en un calor de dos, el sueño

relaja su clausura, casi abierta

dulcemente hacia el día aún isleño.

Calor, amor.

La historia tras la puerta.

1 comentarios :

Nieves 3 de marzo de 2009, 0:05  

¡¡Qué bello poema para recordar su aniversario!! La historia así, del calor, del amor que nos une en esta humanidad tan preciada. Gracias por ofrecérnoslo.


Cubrí con flores
Aquella caligrafía
De trazos rectos.

Unas gotas de luna
Cayeron en mi mano,
Los vientos húmedos
Acercaron el perfil del silencio
Hasta mi rostro.
El espacio vacío
Se llenó con los sueños,
La ausencia
Vagó en la quietud
Del amanecer,
Y encontré indicios
En la voz del aire.

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