EL lector. Bernhard Schlink

En la segunda parte, siete años después, Hanna se sienta en el banquillo acusada de crímenes de guerra nazis. El juicio es la circunstancia que hace que se reencuentren los protagonistas. En esta parte, bastante más lenta que la anterior, Michael sigue con el sentimiento de culpabilidad, ahora por haber amado a una criminal. Se plantean varios temas como el conflicto generacional, la culpabilidad colectiva, la obligación de intervenir para evitar errores... Estos interrogantes quedan en el aire. Además, conocemos que el analfabetismo es el gran secreto de Hanna y la vergüenza a confesarlo le hace cometer graves fallos. Termina con la condena a cadena perpetua de la protagonista.
Después del jucio, Michael comienza a enviarle paquetes postales con grabaciones de libros. Esta práctica incita a Hanna a aprender a leer y escribir, y le escribe algunas cartas que él no responde. Michael seguirá mortificándose con reproches y justifica el hecho de escribrir esta historia para librarse de ella. La novela termina con un final esperado pero emotivo, Hanna es indultada y se suicida el día antes de su liberación.
No es una gran novela pero se lee con mucha facilidad por la sencillez estilística. Al autor le interesa narrar una historia de amor y pasar de puntillas por temas más comprometidos como el holocausto.
La novela publicada en 1995 y traducida a treinta y nueve idiomas fue el primer libro de autor alemán que alcanzó el primer lugar en ventas según el New York Times, debido a este éxito se llevó al cine. La adaptación del guión la realizó el británico David Hare, y Stephen Daldry se hizo cargo de la dirección. Interpretada por el joven actor alemán David Kross y los británicos Kate Winslet y Ralph Fiennes. Fue estrenada en enero de 2009 y recibida exitosamente por la crítica y la audiencia.
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